¿Por qué el cava es una bebida ideal para verano?

Seguimos asociando el cava únicamente con las celebraciones o fechas festivas como la Navidad. Sin embargo, esta bebida es ideal para acompañar los menús de verano por su carácter refrescante y su posibilidad de combinación con otras bebidas para la elaboración de deliciosos cócteles. Para tener en cuenta las infinitas posibilidades que nos ofrece el cava, será preciso tener en cuenta que, al igual que ocurre por ejemplo con los vinos tintos, el cava cuenta con distintas variedades (en función del tiempo de crianza, del grado de dulzor, etc…).

Así, los expertos recomiendan para la hora del aperitivo el efecto refrescante del Brut, buen acompañante de canapés, jamón, queso o frutos secos. Elementos que nunca faltan en nuestras neveras y con los que preparar un gran aperitivo sin salir de casa. Para los paladares más refinados, esta variedad es perfecta para ser combinada con todos tipo de mariscos, como por ejemplo las ostras.

Si te gustan más los sabores afrutados y frescos, debes decantarte por el Cava Reserva ya que tras fermentar y darle una crianza mínima de 15 meses puede acompañar a comidas o cenas que incluyan todo tipo de ensaladas, mariscos, pescados y arroces. El siguiente nivel sería el de los Cavas Gran Reserva que se caracterizan por sus aromas con matices tostados tras 30 meses de meticulosa crianza.  Esta variedad casa muy bien con las carnes, los asados, las viandas condimentadas… más típicos quizás de menús de otoño e invierno.

Si apuestas más por el sabor a frutos rojos, aromas ligeros y dulces que recuerdan en boca a la fruta fresca, tu variedad es, sin duda, el Cava Rosado. El complemento perfecto para postres.

Sin embargo, para disfrutar de esta bebida con la mayor calidad posible, tienes que tener en cuenta ciertas consideraciones:

• El cava no deberá permanecer muchos días en la nevera.

• La mejor forma de enfriarlo es introducir la botella en un recipiente que contenga la mitad de hielo y la mitad de agua, como mínimo, media hora antes de su consumo.

• La temperatura ideal para servir los cavas jóvenes es de entre 5 y 8 grados; la de los crianza debe oscilar entre los 7 y los 10, teniendo siempre en cuenta que al servirlo sufre un incremento de 2 ó 3 grados y que, como media, su temperatura asciende un grado cada tres minutos.

• El cava debe consumirse en copas de cristal transparente, altas y que tengan forma de tulipa. Asimismo es importante sujetar la copa por el pie (con el fin de evitar que el líquido se caliente).

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