Familia Ferrer – Casa Sala

Familia Ferrer - Casa Sala - Vinopremier
La familia Ferrer lleva más 18 generaciones produciendo vino en las tierras de Mediona (Penedès) y 400 años después han querido poner en valor a todos sus predecesores recuperando sus históricas bodegas para elaborar vinos y cavas que reflejen la importancia del terroir y la personalidad de sus uvas.

 

Por un lado Finca La Freixeneda (s.XIII) que produce vinos únicos y por otro lado La bodega Can Sala (S. XIX) produce cavas de paraje con las variedades propias de la zona de Mediona: parellada y xarel·lo. Para muchos expertos son los mejores cavas del mundo.
 

Finca la Freixeneda

Ya iniciado el s. XX, tras haberse descubierto que el pie de viña americano era inmune a la plaga, comenzaron las replantaciones en toda Europa mediante el injerto de las variedades de vid europeas sobre pie americano. En ese momento la única hija de Joan Sala, Dolores, “la Pubilla de Casa Sala”, contraía matrimonio con Pedro Ferrer Bosch, de los Ferrer propietarios durante 18 generaciones de la Freixeneda, finca agrícola que data del s. XIII, situada en la zona de Mediona.

 

El matrimonio Ferrer Sala se mostró enseguida como un tándem ganador y cambiaría el rumbo de Casa Sala a base de incorporar en el ADN de la empresa familiar los factores que influirían decisivamente en su desarrollo inmediato y en el de las futuras generaciones: Innovación constante en enología, comercio y comunicación; Internacionalización; Esfuerzo y Ambición de ser el mejor.

Familia Ferrer

Pedro Ferrer aportó la fuerza empresarial y Dolores Sala la sensibilidad elaboradora para conseguir grandes Cavas. Su primera innovación fue replantar sus viñas únicamente con variedades blancas autóctonas para elaborar un vino espumoso como el más preciado de los champagne, el Blanc de Blancs consagrado como el Rey de los Vinos y no sólo vino de reyes, sino también estandarte del éxito de la nueva clase social europea, la burguesía enriquecida con las diversas aplicaciones de la II Revolución Industrial.

 

Las primeras pruebas tuvieron un gran éxito y rápidamente se inició la producción de mayor volumen y se procedió a decidir bajo qué marca comercializarlo.

 

Pedro Ferrer, que tenía un gran genio comercial, decidió hacer una prueba en el mercado, lo que hoy sería un test real de mercado, lanzó diferentes marcas y analizó sus resultados y acogida. Un abanico de marcas muy diverso. Unas con connotaciones artesanales como “Teixidor”, otras onomatopéyicas como “Petillán”, toponímicas como “Castell de Ordal”, afrancesadas como “Cuvée Reservée” y una última relacionada con el origen familiar “Freixenet”, diminutivo de Freixeneda y sobrenombre por el que él mismo era conocido en la zona por ser el pequeño de la familia Ferrer.

 

leyenda del paramo

Casa SalaFamilia Ferrer - Casa Sala - Vinopremier

La empresa vitivinícola familiar “Casa Sala”, fundada en 1861por Francesc Sala Farré, producía y comercializaba sus vinos en un mercado de clientela de la zona, en Barcelona y a diferencia de las otras masías similares que elaboraban vino, exportaba una buena parte de su producción a Sudamérica.

 

Casa Sala fue un negocio floreciente durante años hasta que a finales de los ochenta del XIX la plaga de la filoxera entró en el Penedès y mermó en pocos años los rendimientos de la viña hasta hacerla no rentable, provocando finalmente la muerte de la vid.

 

Como consecuencia su heredero, Joan Sala Tubella, fue abandonando el negocio familiar y se dedicó durante esos años de penuria productiva a la administración de propiedades y a la política llegando a ser durante dos mandatos Alcalde de Sant Sadurni de Noya.

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